Javiér Gomá inaugura el nuevo ciclo de La Térmica ‘A morir también se aprende’

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  • La cita tendrá lugar el 8 de febrero a las 20.00 horas con entrada libre hasta completar aforo

Miércoles, 07 de febrero de 2018. Javier Gomá, filólogo clásico y filósofo, inaugura mañana jueves 8 de febrero el nuevo ciclo, ‘A morir también se aprende’, dedicado a indagar en la muerte como parte de la vida ¿Qué querrías que dijeran de ti? ¿Cómo te gustaría ser recordado? En su libro “La imagen de tu vida”, reivindica el valor de estas preguntas más allá del narcisismo o la autocompasión. Al modo griego, entiende que todo conocimiento es póstumo. Y, porque solo en la posteridad se revelará nuestra esencia, es tarea vital legar un ejemplo digno de custodiarse.

Gomá explica que en la sociedad moderna ocultamos la muerte. “Por eso, es normal que muramos aislados de los lugares y la gente que amamos, que no podamos compartir nuestros duelos y que demos la espalda a algo que no hace falta ser creyente para considerar sagrado”, ha explicado. En el ciclo se indaga en la muerte como parte de la vida. Una parte inseparable de su sentido

Gomá expondrá  su teoría de la ejemplaridad y sobre cómo la conciencia de la muerte puede alentarnos a vivir y obrar de manera sublime, frente a la contemporánea exaltación cultural de lo efímero. Además, comenzará exponiendo brevemente sus ideas sobre qué hacer con ese anhelo tan común de hurtarse a la muerte.

Javier Gomá Lanzón (Bilbao, 1965) es filólogo clásico, jurista y, sobre todo, filósofo, aunque prefiere definirse como literato “porque quien es literario pone muchísimo amor en las palabras que escoge”.

Obtuvo el Premio Nacional de Literatura, modalidad Ensayo, de 2004 por ‘Imitación y experiencia’, primer libro de una tetralogía de la ejemplaridad culminada en 2013. Su extensa obra periodística ha sido reunida en el volumen ‘Filosofía mundana. Microensayos completos’ (Galaxia Gutenberg, 2016).

De él Soledad Gallego-Díaz y Miguel Mora han dicho que “afirma tener un ego enorme, pero es un ego inteligente, trufado de sentido del humor y sensatez, y esta ironía no le evita ser un optimista irredento, ni tampoco defender la existencia de Dios.

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