RPNews. Más de quinientos policías de los diferentes cuerpos, tedax incluidos, junto a cámaras de vigilancia, son los protagonistas de la Feria sevillana por segundo año. En la Feria de abril los altercados y problemas de orden público vienen siendo muy escaso, tradicionalmente. Si bien en los últimos años han crecido algo, siguen estando muy por debajo de los porcentajes de otros lugares y también de las atenciones médicas por heridas accidentales, fundamentalmente en cocinas, que ocupan el primer puesto, y por intoxicaciones etílicas, en el segundo, por delante, por tanto, de conflictos callejeros.

Pero parece que el celo de las autoridades quiere desterrar totalmente todo posible vestigio de violencia, antes incluso de que pudiera darse, y la Feria está vigilada, en el mejor estilo “gran hermano”. Y, ya, de camino, la policía desplegada en el Real y en la “calle del infierno”, como se conoce al Parque de Atracciones anexo, se esforzará en evitar o reprimir la “botellona” y la venta callejera ilegal. Los  ofertantes de carrañacas y cañas rocieras, tendrán que instalarse fuera del recinto. Desde el viernes previo a la inauguración, hasta el domingo de la semana siguiente, en total diez días, sevillanos y visitantes tienen asegurada la grabación de su paseo, su arranque por sevillanas y hasta los chistes, buenos y malos. La decisión del Ayuntamiento, con el apoyo de la Subdelegación del Gobierno, pretende conseguir una Feria tranquila, y la ha blindado literalmente, con cámaras policías, detectores de metales y perros especializados. Sólo falta la muralla y las torres de vigilancia; será porque el dispositivo alcanza hasta la línea de Metro.

Sin duda, la Feria es tranquila desde ahora, tal y como lo viene siendo desde hace ciento ochenta años; habrá que confiar que a ninguno de los quinientos policías se le escape algún posible e improbable incidente, y que, si lo hubiera, alguna cámara lo distinga en una aglomeración mínima de un millón de personas diarios, que más de dos días supera los dos millones.

Las imágenes grabadas pueden ser reclamadas y se puede exigir la destrucción de las imágenes, de acuerdo con la actual Ley de Protección de Datos. Pero no parece preocupar demasiado, ni a sevillanos ni a forasteros ni a turistas, que van a la Feria a divertirse y, muchos de ellos, a aprender como se divierten los demás sin elementos externos, es decir, sin orquesta, banda o grupo de animación, más que en el interior de alguna de las 1055 casetas, o en los “cacharritos” de la “Calle del Infierno”.

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