¿Qué lugar ocupa el ser humano en una sociedad egocéntrica?

RPNews

En la sociedad actual ha desaparecido el respeto al ser humano y a su libertad inherente como derecho. La LIBERTAD, con mayúsculas, porque es el don más preciado y que nos hace ser tal cual somos, diferentes. Cada persona tiene una forma de pensar y de sentir, de ser ella misma, con sus verdades, opiniones, gustos, preferencias y nada ni nadie puede romper y destruir ser uno mismo.

En la actualidad, cuando la sociedad debería progresar en derechos y deberes, se da un retroceso, una dictadura que no respeta y controla e impone al resto. Eso sí, quien impone es intocable. Complejo y más complejo el no aceptar que la opinión del otro también es válida y que siempre hay puntos de coincidencia para que coexistan las diversidades. Estos días, la eliminación de azafatas de Formula 1, es un atentado a la libertad de estas modelos aman su trabajo y que además es su modo de vida.

¿Quienes son otros para elegirme mi profesión y mi modo de vestir? Si yo respeto exijo el mismo respeto. El auténtico problema de muchos actos sólo está en la mente trastornada de quien ve a través de una óptica patológica y absurda. Algo es puro y natural pero la persona lo rodea de un contexto positivo o negativo, saludable o teñido de patología. Las conductas y desequilibrios psicológicas en las personas se extrapolan a la realidad, a su realidad que estos grupos fanáticos quieren imponer y esto es muy peligroso, a sabiendas muchas de estas personas rigen destinos políticos que inmiscuyen a todo un país.

Se reclama igualdad y es algo todos deseamos, pero entender la igualdad como la eliminación de un elemento crucial como es el hombre, nos habla de egocentrismo, narcisismo y desigualdad y de interés propio en lugar de interés común. Nada es absolutamente blanco o negro, sino que hay un término medio, un lugar en el que todos tengamos cabida. Cada actitud dispar debe ser enriquecedora y a veces, innumerables veces, reconocer un error que antes no veíamos. El ser humano no puede caminar con orejeras sino que debe caminar hacia un horizonte abierto de libertad, de su libertad y la del otro

Pilar Enjamio. Psicólogo

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